sábado, 18 de marzo de 2023

Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

 Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo A (Juan 9,1-41) 19 de marzo de 2023

 


En este cuarto domingo de Cuaresma, contemplamos a Jesús, cumpliendo su misión; y a la vez enseñándonos como podemos VER con los ojos del corazón:

Evangelio según san Juan 9, 1-41

Al salir, Jesús vio a su paso a un hombre que había nacido ciego. Sus discípulos le preguntaron: Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Por el pecado de sus padres, o por su propio pecado? Jesús les contestó: “Ni por su propio pecado ni por el de sus padres; fue más bien para que en él se demuestre lo que Dios puede hacer. Mientras es de día, tenemos que hacer el trabajo del que me envió; pues viene la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en este mundo, soy la luz del mundo”. 

Después de haber dicho esto, Jesús escupió en el suelo, hizo con la saliva un poco de lodo y se lo untó al ciego en los ojos. Luego le dijo: Ve a lavarte al estanque de Siloé (que significa: «Enviado»). El ciego fue y se lavó, y cuando regresó ya podía ver. 

Los vecinos y los que antes lo habían visto pedir limosna se preguntaban: —¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna? Unos decían: Sí, es él. Otros decían: No, no es él, aunque se le parece. Pero él mismo decía: Sí, yo soy. Entonces le preguntaron: ¿Y cómo es que ahora puedes ver? Él les contestó: Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo untó en los ojos, y me dijo: “Ve al estanque de Siloé, y lávate.” Yo fui, y en cuanto me lavé, pude ver. Entonces le preguntaron: ¿Dónde está ese hombre? Y él les dijo: No lo sé. 

El día en que Jesús hizo el lodo y devolvió la vista al ciego era sábado. Por eso llevaron ante los fariseos al que había sido ciego, y ellos le preguntaron cómo era que ya podía ver. Y él les contestó: Me puso lodo en los ojos, me lavé, y ahora veo. Algunos fariseos dijeron: El que hizo esto no puede ser de Dios, porque no respeta el sábado. Pero otros decían: ¿Cómo puede hacer estas señales milagrosas, si es pecador? De manera que hubo división entre ellos, y volvieron a preguntarle al que antes era ciego: Puesto que te ha dado la vista, ¿qué dices de él? Él contestó: Yo digo que es un profeta. Pero los judíos no quisieron creer que había sido ciego y que ahora podía ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: ¿Es éste su hijo? ¿Declaran ustedes que nació ciego? ¿Cómo es que ahora puede ver? Sus padres contestaron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; pero no sabemos cómo es que ahora puede ver, ni tampoco sabemos quién le dio la vista. Pregúntenselo a él; ya es mayor de edad, y él mismo puede darles razón. Sus padres dijeron esto por miedo, pues los judíos se habían puesto de acuerdo para expulsar de la sinagoga a cualquiera que reconociera que Jesús era el Mesías. Por eso dijeron sus padres: «Pregúntenselo a él, que ya es mayor de edad.» 

Los judíos volvieron a llamar al que había sido ciego, y le dijeron: Dinos la verdad delante de Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Él les contestó: Si es pecador, no lo sé. Lo que sí sé es que yo era ciego y ahora veo. Volvieron a preguntarle: ¿Qué te hizo? ¿Qué hizo para darte la vista? Les contestó: Ya se lo he dicho, pero no me hacen caso. ¿Por qué quieren que se lo repita? ¿Es que también ustedes quieren seguirlo? Entonces lo insultaron, y le dijeron: Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Y sabemos que Dios le habló a Moisés, pero de ése no sabemos ni siquiera de dónde ha salido. 

El hombre les contestó: ¡Qué cosa tan rara! Ustedes no saben de dónde ha salido, y en cambio a mí me ha dado la vista. Bien sabemos que Dios no escucha a los pecadores; solamente escucha a los que lo adoran y hacen su voluntad. Nunca se ha oído decir de nadie que diera la vista a una persona que nació ciega. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada. Le dijeron entonces: Tú, que naciste lleno de pecado, ¿quieres darnos lecciones a nosotros? Y lo expulsaron de la sinagoga. Jesús oyó decir que habían expulsado al ciego; y cuando se encontró con él, le preguntó: ¿Crees tú en el Hijo del hombre? Él le dijo: Señor, dime quién es, para que yo crea en él. Jesús le contestó: Ya lo has visto: soy yo, con quien estás hablando. Entonces el hombre se puso de rodillas delante de Jesús, y le dijo: Creo, Señor. 

Luego dijo Jesús: Yo he venido a este mundo para hacer juicio, para que los ciegos vean y para que los que ven se vuelvan ciegos. Algunos fariseos que estaban con él, al oír esto, le preguntaron: ¿Acaso nosotros también somos ciegos? Jesús les contestó: Si ustedes fueran ciegos, no tendrían culpa de sus pecados. Pero como dicen que ven, son culpables.

Reflexión:

¿Qué necesito para ver con claridad?

La liturgia de hoy, nos recuerda un punto de la misión de Jesús (cfr. Jn 4, 18-21): “dar vista a los ciegos … y si bien le da la vista al “ciego de nacimiento”, para nosotros, hoy, en este tiempo cuaresmal, nos ayuda a seguir por el camino de conversión, pasando de la obscuridad a la luz:  

§  Solo unidos al Señor, “seremos luz en este mundo” (cfr. Ef 5,8) y

§ reflejando su luz, los frutos serán “bondad, justicia y verdad” (cfr. Ef 5,9), y se manifestarán en nuestras relaciones interpersonales.

§  Tenemos que seguirlo, seguir “sus instrucciones” / “sus preceptos” / “hacerle caso”… (Jn 9,7)

§  abriéndonos a su amor y misericordia, que va más allá de nuestras rigideces (leyes o costumbres) en lugar de dudar, cuestionar y dar excusas (Jn 9,16)

Esto es la cuaresma: tiempo para salir de la obscuridad (el pecado), he ir hacia la LUZ; tiempo de mirar con ojos nuevos, para ver con claridad, con los ojos del corazón, la realidad de la vida y dejar todo aquello que nos quita vida, a nosotros mismos y a los demás.

A más de la mitad de la Cuaresma: ¿en qué me estoy convirtiendo?... ¿qué necesito para tener la mirada de Jesús?… ¿cómo ser más empático con quién sufre?

PD: Únete como miembro de Iglesia, a la Jornada de Oración Mensual, pidiendo por quienes viven violencia intrafamiliar y descomposición del tejido social: https://youtu.be/HhllUOpvoIA

 

Alfredo Aguilar Pelayo

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sábado, 11 de marzo de 2023

Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo A (Juan 4,5-42) 12 de marzo de 2023

 


El encuentro de Jesús con una mujer, una samaritana y el diálogo con sus discípulos, nos revela quién es Él, y como nos da lo necesario para vivir: física y espiritualmente. Al leer el evangelio, contemplándolo, imagina que estás presente en la escena, mirando y echando, o tal vez, poniéndote en el lugar de ella, o en el de uno de los apóstoles…

Evangelio según san Juan 4, 5-42

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.

Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.

La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.

La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”.

La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.

La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.

En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.

Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.

Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el salvador del mundo”.

Reflexión:

¿De qué tiene sed/ hambre, mi vida?

Los ajetreos de la vida nos cansan, agotan nuestras fuerzas, acaban con nuestra energía, … ¡necesitamos recuperarnos! … Jesús, como ser humano, también tenía que satisfacer las necesidades biológicas, tenía sed y hambre … ¡como cada uno de nosotros!

Él, Jesús, nos da algo mejor … lo que nos hidrata y alimenta el alma, para poder vivir y que valga la pena nuestra vida: su Palabra, sus enseñanzas y la confianza de que está con nosotros y para nosotros. Para ello, necesitamos conocerlo, escucharlo, agradecer y dialogar con Él.

En nuestra oración, en nuestra vida ordinaria, contemplando y tomando consciencia de tanto bien recibido, es que descubrimos que el mismo Jesús, que nos dice: “Soy yo, el que habla contigo”.

¿Me dejo saciar por su Espíritu?... ¿Soy consciente de tanto bien recibido?… ¿A quién anuncio que he encontrado al Salvador, al Mesías, al Cristo?

PD: Únete al grupo de WhatsApp, para recibir el Evangelio diario y preguntas para reflexión de la Palabra: https://bit.ly/LecturaOranteDiaria

 

Alfredo Aguilar Pelayo

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sábado, 4 de marzo de 2023

Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo A

 Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo A (Mateo 17, 1-9) 5 de marzo de 2023

 


Este Segundo Domingo de Cuaresma, el evangelio muestra, como en una síntesis, lo que este tiempo de cuaresma nos brinda de preparación, para vivir el paso de Dios por nuestra vida, transformándonos …

Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: "Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo". Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".

Reflexión:

¿A qué estoy llamado a transformarme?

Las escenas del evangelio nos muestran, a Jesús y al Padre, a dos representantes del antiguo testamento y tres de sus discípulos… ahora, imagina que Jesús te escoge, como cuarto discípulo, para que vayas, lugar apartado para orar con Él…

Es en la oración, donde Jesús se transfigura ante nosotros y revela su naturaleza divina: claridad (luz) y pureza (blancura) … cito a espaciosagrado.com, para entender mejor lo que implica: “La transfiguración se trata de Jesús y de nosotros. Cuando estamos con él, estamos con lo divino. Cuando él está con nosotros, está con el humano”.

Aparecen Moisés y Elías, representantes de la ley y de los profetas, como atestiguando ante nosotros, que es Jesús, el Mesías, quién habrá de dar plenitud a todas las promesas para una vida nueva

Pedro, y cada uno de nosotros, deslumbrados por la escencia divina de Jesús, queremos permanecer así… quietos e instalados… pero afortunadamente, el Padre, nos saca de esa “cómoda” postura, y claramente nos dice que “escúchemos” a su Hijo, como Abraham escuchó a Él (Gen 12, 1-4).

Ante lo nuevo, que nos dice la Palabra que escuchamos en la oración, si bien nos da temor, es el mismo Jesús-Hombre, quien nos dice, "levántate y no temas"… regresa a tu vida, lleva mi luz, mi mensaje.

Esto es Cuaresma: tiempo de oración, de transformación.

¿Cómo hago mi oración?... ¿Con qué frecuencia oro?… ¿Lo que escucho que escucho en mi oración, a qué me invita?...

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Alfredo Aguilar Pelayo

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sábado, 25 de febrero de 2023

Primer Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Primer Domingo de Cuaresma – Ciclo A (Mateo 4, 1-11) 26 de febrero de 2023

 


El pasado Miércoles de Ceniza, iniciamos el tiempo litúrgico de Cuaresma, en el cual tenemos la oportunidad de prepararnos para la Pascua del Señor. La cuaresma nos invita a revisar y reflexionar nuestra vida, para transformarla y tener una en plenitud. La Cuaresma es tiempo de Oración (relación con Dios), Ayuno (dominio de uno mismo) y Limosna (compartir).  El evangelio, nos presenta a Jesús, viviendo y enfrentando las tentaciones que vivimos los seres humanos:

Evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes". Jesús le respondió: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios".

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna". Jesús le contestó: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".

Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras y me adoras". Pero Jesús le replicó: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás".

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.

Reflexión:

¿Qué me aleja del bien?

El tiempo de 40 días, es un simbolismo bíblico: 40 días de diluvio; 40 días en la montaña, para que Moisés recibiera las Tablas de la ley; 40 días caminó Elías, para tener su experiencia con Dios en el monte Horeb; Israel caminó por el desierto 40 años para llegar a la tierra prometida…

El Espíritu guía a Jesús, al desierto, a la intimidad, por 40 días (su vida) para que reconozca quien es Él y su relación con el Padre; en la Cuaresma (cuarenta días), es el tiempo que nos invita a cada uno de nosotros, a hacer lo propio: reconocer quién soy y como me relaciono con las cosas, con los demás y con Dios.

En el Padrenuestro pedimos “no caer en la tentación y que nos libre del mal” … Las tentaciones que tuvo Jesús, son las mismas que nos presenta hoy el diablo (personificación del mal), para seducirnos, con mentiras y engaños, y así apartarnos del bien, de los demás y encerrarnos en nuestro egoísmo:

§ Tenerconvertir piedras en pan… es buscar poseer todo lo que nos satisfaga, acumulando y acaparando, todo para mí comodidad y conveniencia …

§  Honoréchate, que te cuiden… es mostrarnos ante los demás, superiores, soberbios, ser centro de atención, soberbios…

§  Poder te postras y me adoras… es la capacidad de todos hagan lo que quiero…

Para libranos del mal, que nos daña a nosotros y también a los demás; hay que responder como Jesús: buscando lo espiritual que nos da vida, confiando en el Señor, con humildad y servicio.

¿Cómo preparo mi espíritu para las pruebas? … ¿Qué hacer para no ser engañado por el mal?… ¿Cómo vivir con las actitudes de Jesús?...

PD: Todavía puedes incorporarte Retiro de Cuaresma, en https://bit.ly/RetCuaresma.

 

Alfredo Aguilar Pelayo

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sábado, 18 de febrero de 2023

Domingo VII del Tiempo Ordinario – Ciclo A

 Domingo VII del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 5, 38-48) 19 de febrero de 2023

 


Este domingo seguimos escuchado a Jesús explicando en que consiste dar plenitud a la ley; la actualizó entonces y hoy sigue siendo tarea por cumplir, tanto para cada uno de nosotros, quienes somos cristianos (seguidores de Jesús), como para cualquier persona que desee vivir mejor y contribuir al bien común…

Evangelio según san Mateo 5, 38-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.

Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto''

Reflexión:

¿Cómo ser “perfectos”?

La ley del antiguo testamento se aplicaba para poner límites a la maldad entre las personas y así estar “parejos” en situaciones de injusticiaJesús la lleva más allá, casi parecería que nos dice que hay que aguantarse y perder, pero NO… lo que Jesús acentúa es, por una parte, el NO PROVOCAR más mal y HACER siempre el BIEN.

Es una llamada para dejar de ser verdugos y mostrar como desde el amor podemos mostrar el bien interior que nos mueve:

§  Resistir al hombre (o mujer) que hace mal:

o  respondiendo siempre, haciendo bien,

o  sin escalar el mal recibido, cortándolo de tajo.

§  Amar a los enemigos, es:

o  ser imagen del Dios, que ama a todas sus creaturas,

o  colaborar en la creación de relaciones justas, en lugar de fuerza o poder,

o  pedir por su conversión al bien…

Esta forma nueva de relacionarnos que nos enseña Jesús, es la BUENA NUEVA: desde el amor, desde la fraternidad, desde hacer y buscar el bien común, se genera vida y es lo que nos salva.

Hoy todavía es tarea por cumplir, es el gran reto, para nuestra parte humana rebelde, que elige el mal, desde el egoísmo, la fuerza, el poder; por eso es vigente la llamada “ser santo, como el Señor, es santo” (cfr. Lev 19, 1-2), a que sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto'' (Mt 5, 48), y esa perfección es el AMOR.

¿Qué hacer para vivir de esta manera?… ¿Qué hacer para romper y vencer el mal?... ¿Cómo aprender a amar, como Él nos enseña? …

PD: Te invitamos a prepararte en esta Cuaresma, que comienza el Miércoles de Ceniza (22 de febrero), en el Retiro a distancia: https://bit.ly/RetCuaresma, que nos motiva a tomar conciencia de lo que significa vivir como seguidores de Jesucristo en el mundo de hoy.

 

Alfredo Aguilar Pelayo

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sábado, 11 de febrero de 2023

VI Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo A

 VI Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo A (Mateo 5, 17-37) – 12 de febrero 2023


Toda enseñanza de Jesús es para nuestro bien; hoy nos recuerda el evangelio, lo que tenemos que hacer para vivir plenamente y ser parte del Reino:

Evangelio según san Mateo 5, 17-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno''.

Reflexión:

¿Quiero ser parte del Reino?

Toda regla, ley, precepto, norma u orden, que nos lleve a ser mejores personas, debería de ser considerada y seguida, no solo por nuestro propio bien, sino porque con ello también contribuimos al bien común, a la sociedad.

La Buena Noticia de Jesús, es que podemos vivir y convivir todos, de una mejor manera; Él lo que quiere es nuestro bien; la invitación es clara, y si queremos ser parte del Reino (que Dios, reine en nuestro corazón), necesitamos:

§  ejercer nuestra libertad, para elegir mejor lo que nos conviene, tanto a nosotros mismos como a los demás (cfr. Eclesiástico 15, 16-21) …

§  de la sabiduría divida, que nos “infunde” el Espíritu de Dios, que nos guía y alienta al bien (cfr. Corintios 2, 6-10) …

§  prestar atención a lo que nos dice Jesús, lo cual nos lleva a tener una vida plena, teniendo buena relación con nosotros mismos y con los demás …

Jesús, nos invita hoy a vivir en paz, en fraternidad, en respeto, en fidelidad, con compromiso y honestidad, cuidando y generando vida … vivir así, nos hacernos miembros del Reino de los cielos, “amando al prójimo, como a uno mismo”.

¿Cumplo las leyes / normas, con y por amor? … ¿Con quién necesito mejorar mi relaciones? … ¿Cómo procurar esa sabiduría divina?

 

PD. (a) Para profundizar la reflexión: https://bit.ly/BN-Domingos (b) Te invitamos a prepararte en esta Cuaresma, tendremos un Retiro: https://bit.ly/RetCuaresma

 

Alfredo Aguilar Pelayo

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sábado, 4 de febrero de 2023

V Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo A

 V Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo A (Mateo 5, 13-16) – 5 de febrero 2023


Este domingo, V del Tiempo Ordinario, continuamos con los siguientes versículos del evangelio del domingo anterior, con un par de comparaciones de parte de Jesús, para poner en práctica las Bienaventuranzas…

Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos''.

Reflexión:

¿Qué hago que refleje la Buena Nueva?

Con dos comparaciones, nos dice Jesús como tenemos que ser, para que se note que somos sus discípulos:

§  SAL, dando sabor a la vida, a la propia y a la de los demás, animando, ayudando, acompañando, para que su vida sea menos amarga y tenga un sentido; que permita conservarla y mejorarla, en fraternidad y en armonía, sin carencias de lo básico…

§  LUZ, iluminando en momentos obscuros, de dolor, de desánimo, de injusticia … dando luz para salir de lo que nos resta vida y seguir por el camino hacia el bien, hacia el bien común…

El profeta Isaías (58,7-10), precisa como damos sabor a la vida y la iluminamos, cuando en nuestras relaciones interpersonales, ponemos en práctica lo que Jesús nos enseña: proteger, remediar, ayudar, defender y salvar a quiénes sufren las consecuencias que el mal provoca. Estamos llamados, como seguidores de Jesús Cristo a ser la mano que levanta, que cura heridas, que abraza, que alimenta … a quién lo necesita. Somos sal y luz, cuando renunciamos a explotar, oprimir, descartar, ofender, a cualquier persona.

Ojo, todo debe ser en la medida, tanto cuanto se necesite, para no salar ni encandilar, para no suplantar o imponer; es ayudar para que los demás avancen también.

¿A quién puedo ayudar, para que crezca y viva mejor, dignamente?... ¿Qué puedo hacer para procurar justicia y construir paz?... ¿En qué y cómo me puedo comprometer para el bien-común?

PD. Para profundizar la reflexión: https://bit.ly/BN-Domingos

 

Alfredo Aguilar Pelayo

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 Publicado en El Heraldo de San Luis Potosí