Para entender que es lo que lo que rompe la armonía entre la gente, en la sociedad, entre países, hay que entender como trabajo el mal, el pecado, en cada persona, y los efectos que tiene.
El siguiente mapa conceptual, muestra como lo entiendo:
lunes, 24 de julio de 2017
Causa de la ruptura social
Etiquetas:
Eclesiología,
Espiritualidad,
Iglesia,
Magis
lunes, 17 de julio de 2017
Situación actual de México
Mi reflexión sobre la situación actual de México, en forma de Mapa Conceptual:
Reflexión sobre los Pobres
Como parte de la formación MAGIS 5 en Eclesiología (curso intensivo fue en Quito, Ecuador, en enero 2017), y para iniciar mi profundización en el tema, durante febrero y marzo del mismo año, participé en el curso a distancia "Los Pobres en la Teología y Espiritualidad Cristianas" que ofreció el portal
dirigido por el padre José Ignacio González Faus, sj.; como trabajo final del curso escribí la reflexión siguiente y la cual comparto a continuación:
dirigido por el padre José Ignacio González Faus, sj.; como trabajo final del curso escribí la reflexión siguiente y la cual comparto a continuación:
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Iglesia,
Magis
domingo, 4 de diciembre de 2016
EL PROFETA VE MÁS ALLÁ DE LAS APARIENCIAS Y DESCUBRE SU SER
Escrito por Fray Marcos (www.fedulta.com)
Mt 3, 1-12
Hoy, los profetas Isaías y Juan tienen la palabra. La palabra de un
profeta no es fácil de aceptar porque obliga a cambiar, y eso no nos gusta. El
profeta es el hombre que ve un poco más allá, o más hondo que el resto de los
mortales. Esa ventaja nace de su postura escudriñadora. No le gusta lo que ve a
su alrededor y busca algo nuevo. Esa novedad la encuentra entrando dentro de sí
y viendo las exigencias de su verdadero ser. El profeta no es un portavoz
enviado desde fuera; es siempre un explorador del espíritu humano que tiene la
valentía de advertir a los demás de lo que ve. En esto consiste la revelación.
Dios se revela siempre y a todos; solo algunos lo descubren.
Hoy Isaías anuncia lo que debía ser cada hombre personalmente y lo que
podía ser la comunidad. Pero extiende los beneficios de una comunidad
auténticamente humana a toda la creación. El causante de ese maravilloso cambio
será elEspíritu. Los tiempos mesiánicos llegarán cuando las ciencias humanas no
tengan la última palabra, sino que la norma última sea “la ciencia del Señor”.
Sencillamente genial. Hoy sabemos que esa sabiduría de Dios está en lo hondo de
nuestro ser y allí debemos descubrirla.
Lo primero que nos anuncian, es que nacerá algo nuevo de lo viejo. En lo
antiguo, aunque parezca decrépito y reseco, siempre permanece un germen de
Vida. La Vida es más resistente de lo que normalmente imaginamos. En lo más
hondo de todo ser humano siempre queda un rescoldo que puede ser avivado en
cualquier instante. Ese rescoldo es el punto de partida para lo nuevo, para un
verdadero cambio y conversión.
El evangelio del hoy, leído con las nuevas perspectivas que nos da la
exégesis, nos puede abrir increíbles cauces de reflexión. Es un alimento tan
condensado, que necesitaría horas de explicación (disolverlo para convertirlo
en digerible). El problema que tenemos es que lo hemos escuchado tantas veces,
que es casi imposible que nos mueva a ningún examen serio sobre el rumbo de
nuestra vida. Y sin embargo, ahí está el revulsivo. Pablo ya nos lo advierte:
“La Escritura está ahí para enseñanza nuestra”.
“En aquellos días”. Este comienzo es un intento de situar de
manera realista los acontecimientos y dejarlos insertados en un tiempo y en un
indeterminado lugar. Jesús ya tenía unos treinta años y estaba preparado para
empezar una andadura única. Sin embargo, los cristianos descubren que lo
primeros pasos lo quiere dar de la mano del único profeta que aparecía en
Israel después de trescientos años de sequía absoluta.
“En el desierto”. La realidad nueva que se anuncia, aparece
fuera de las instituciones y del templo, que sería el lugar más lógico, sobre
todo sabiendo que Juan era hijo de un sacerdote. Esto se dice con toda
intención. Antes incluso de hablar del contenido de la predicación de Juan, nos
está diciendo que su predicación tiene muy poco que ver con la religiosidad
oficial, que había desfigurado la imagen del verdadero Dios.
“Convertíos, porque está cerca el reino de Dios”. Está claro
que se trata de una idea cristiana, aunque se ponga en boca del Bautista. Es
exactamente la frase con que, en el capítulo siguiente, comienza su predicación
el mismo Jesús. Sin duda quiere resaltar la coincidencia de la predicación de
ambos, aunque más adelante deja claro las diferencias. Convertirse no es
renunciar a nada ni hacer penitencia por nuestros pecados. Convertirse
(metanoia), en lenguaje bíblico, es cambiar de rumbo en la vida.
Vamos por un camino equivocado y tenemos que cambiar de dirección. Para
rectificar es preciso descubrir que me he equivocado o que me he propuesto otra
meta. Convertirse es elegir lo que es mejor para mí, por lo tanto no lleva
consigo ninguna renuncia, sino el claro discernimiento de lo que es bueno.
Mateo proclama el mensaje incluso antes de presentarnos al personaje. Es ya una
insinuación de lo importante.
“Éste es el que anunció el profeta Isaías.” Esta manera
de referirse al Bautista es muy interesante, porque resume muy bien lo que
pensaban los primeros cristianos de Juan. Para ellos, la figura de Juan
responde a las expectativas de Isaías. Juan es Elías (correa de cuero) que
vuelve a preparar los tiempos mesiánicos.
“Llevaba un vestido de piel de camello”. La
descripción del personaje es escueta pero impresionante. Su figura es ya un
reflejo de lo que será su mensaje, desnudo y sin adornos, puro espíritu, pura
esencia. ¡Qué bien nos vendría a los predicadores de hoy un poco más de
coherencia entre lo que vivimos y lo que predicamos! Esa falta de coherencia es
lo que denuncia a continuación en los fariseos y saduceos. Juan es un
inconformista que no se amolda en nada a la manera religiosa de vivir de la
gente normal. Ni come, ni viste, ni vive, ni da culto a Dios como los demás.
“Acudía a él toda la gente.” La respuesta parece que
fue masiva. Se proponen dos ofertas de salvación: la oficial, Jerusalén
(templo) y la protestante en el desierto. La gente se aparta del templo y busca
la salvación en el desierto junto al profeta. La religión oficial se había
vuelto inútil, en vez de salvar esclavizaba. Más tarde, Mt llevará a toda esa
gente a Jesús, en quien encontrará la salvación definitiva.
“Dad el fruto que pide la conversión”. A los fariseos y saduceos, Juan
les pide autenticidad, de nada sirve engañarse o engañar a los demás. Los
fariseos y los saduceos eran los dos grupos más influyentes en tiempo de Jesús.
También van a bautizarse. Las instituciones opresoras tratan por todos los
medios de domesticar ese movimiento inesperado, pero son desenmascarados por
Juan.
Los fariseos conocedores de todas las normas, cumplían más de lo que
estaba mandado, por si acaso. Los saduceos eran el alto clero y los
aristócratas, los que estaban más cerca del templo y de Dios. Éstos son los que
tienen que convertirse. ¿De qué? Aquí está la clave. Un cumplimiento
escrupuloso de la Ley compatible con una indiferencia e incluso desprecio por
los demás, es contrario a lo que Dios espera. Estar todo el día trajinando en
el templo no garantiza el cumplimiento de la voluntad de Dios.
La conclusión es demoledora. Ninguna religiosidad que prescinda del
hombre puede tener sentido, ni entonces, ni ahora. Los seres humanos somos muy
propensos a dilucidar nuestra existencia relacionándonos directamente con Dios,
pero se nos hace muy cuesta arriba el tener que abrirnos a los demás. Nos
cuesta aceptar que lo que me exige Dios (mi verdadero ser) es que cuide del
otro. Si pudiéramos escamotear esta exigencia, todos seríamos buenísimos.
El Dios, con el que nos relacionamos prescindiendo del otro, es un
ídolo. Convertirse no es arrepentirse de los pecados y empezar a cumplir mejor
los mandamientos. No se trata de dejar de hacer esto y empezar a hacer aquello.
No podemos conformarnos con ningún gesto externo. Se trata de hacerlo todo
desde la nueva perspectiva del Ser. Se trata de estar en todo momento dispuesto
a darme a los demás.
“Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.” Se trata de
otra idea absolutamente cristiana. Juan está hablando de un bautismo distinto y
superior al suyo. Toda plenitud es siempre realizada gracias al Espíritu. No
está hablando propiamente del “Espíritu Santo”, sino de la fuerza de Dios que
capacita a Jesús y a todo el que “se bautice en él”, para desplegar todas las
posibilidades de ser humano.
Meditación-contemplación
“Sobre él se posará el Espíritu del Señor”.
La presencia de Dios Espíritu en nosotros
nos abre infinitas posibilidades.
Sin esa presencia yo sería nada. Con ella puedo serlo todo.
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La presencia de Dios Espíritu en nosotros
nos abre infinitas posibilidades.
Sin esa presencia yo sería nada. Con ella puedo serlo todo.
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Meditar es emprender un camino hacia el hondón de mi ser.
El camino puede ser largo y difícil, pero no hay alternativa.
Si de verdad quiero ser auténtico,tengo que descubrir mi ser.
Si no lo descubro, mi vida se centrará en el “ego” (falso yo).
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El camino puede ser largo y difícil, pero no hay alternativa.
Si de verdad quiero ser auténtico,tengo que descubrir mi ser.
Si no lo descubro, mi vida se centrará en el “ego” (falso yo).
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La conversión es consecuencia de este descubrimiento.
El hombre solo cambia una meta por otra mejor.
Si cambio de dirección sin haber descubierto la meta,
me desorientaré y continuaré sin rumbo fijo.
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El hombre solo cambia una meta por otra mejor.
Si cambio de dirección sin haber descubierto la meta,
me desorientaré y continuaré sin rumbo fijo.
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Fray Marcos
Adviento: NI LAMENTAR EL PASADO NI ESPERAR NADA DEL FUTURO
NI LAMENTAR EL PASADO NI ESPERAR NADA DEL FUTURO
Escrito por Fray Marcos
Mt 24, 37-42
Hoy, comenzamos un nuevo año litúrgico. El tiempo de adviento se
caracteriza por su complicada estructura. Por una parte recordamos el largísimo
tiempo de adviento que precedió a la venida del Mesías. Esta es la causa de que
encontremos en el AT tantos textos bellísimos sobre el tema. Fue un tiempo de
sucesivas expectativas, porque las promesas nunca terminaban de cumplirse. Esas
esperanzas eran claramente equivocadas, porque suponían una intervención
directa, externa y puntual de Dios a favor de un pueblo. Todas las lecturas del
AT van en este sentido y pueden despistarnos.
Por otra parte, tenemos la aparición histórica de Jesús. Aunque no
sabemos ni el día ni el año de su nacimiento, se trata del punto de partida
imprescindible para comprender nuestras expectativas como cristianos. Jesús
hizo presente el Reino de Dios en su persona, a través de su trayectoria
humana. La primera e imprescindible referencia para nosotros, es su vida
terrena, porque es en su vida donde hizo presente el amor y desterró el odio.
La preocupación por el “Jesús histórico”, que se ha despertado en nuestro
tiempo con tanta fuerza, es el punto de partida para todo lo que podemos decir
de Jesús teológicamente.
Jesús no sólo hizo presente el Reino, sino que hizo una propuesta a
todos los hombres de todas las naciones, de todas las culturas, de todas las
religiones. Se trata de una oferta de salvación definitiva para el hombre. Él
quiso indicar, a todos los seres humanos, el camino de la verdadera salvación.
Celebrar el adviento hoy sería tomar conciencia de esta propuesta de salvación
y prepararnos para hacerla realidad. Esa posibilidad de plenitud humana, debe
ser nuestra verdadera preocupación. Ebeling dijo: lo más real de lo real no es
la realidad misma, sino sus posibilidades. Jesús, viviendo a tope una vida
humana, desplegó todas sus posibilidades de ser y propuso esa misma meta a
todos.
Hay otro aspecto del adviento que es necesario tener muy claro. Al
constatar, siglo tras siglo en la historia de Israel, que las expectativas no
se cumplían, se fue retrasando el momento de su ejecución, hasta que se llegó a
colocarlo en el final de los tiempos. Surgió así la escatología, un genero
literario que nos dice muy poco hoy día. Es sorprendente que ni siquiera la
venida de Jesús se consideró definitiva para los cristianos. Es la mejor prueba
de que la salvación que él propuso no nos convence. Por eso los cristianos
sintieron la necesidad de una segunda venida, que sí traería la salvación que
todos esperamos.
Armonizar estas perspectivas es muy complicado para nosotros hoy. El
tiempo anterior a Jesús, la vida terrena de Jesús, nuestra propia realidad
histórica y el hipotético futuro escatológico nos puede llevar a una dispersión
que convierta el adviento en un batiburrillo que nos impida enfocar bien su
celebración. Creo que lo más urgente para nosotros hoy, es centrarnos en hacer
nuestro el mensaje de Jesús y vivir esa posibilidad de plenitud que él vivió y
nos propuso. Partiendo de su vida, debemos tratar de dar sentido a la nuestra.
La visión de Isaías en la primera lectura, está muy lejos de ser una
realidad. Es la utopía que puede mantenernos firmes dentro de una realidad que
sigue siendo sangrante. La realidad no debe eliminar la esperanza de un mundo
más humano. Debemos aferrarnos a la utopía de que otro mundo es posible. La
esperanza se funda en que Dios no nos puede abandonar ni retirar la oferta de
esa plenitud. Esa esperanza, a la que nos invitan las lecturas, no es de futuro
sino de presente. La percibimos como de futuro, porque todavía no hemos hecho
nuestras todas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance.
Pablo nos repite que ya va siendo hora de espabilarse, pero seguimos
portándonos como verdaderos insensatos. Seguimos caminando en una dirección
equivocada. Las advertencias que hace Pablo a los romanos, son las mismas que
tendríamos que hacer hoy: nada de comilonas y borracheras, lujuria y desenfreno,
riñas y pendencias. El excesivo cuidado de nuestro cuerpo, fomentará los malos
deseos. El hedonismo que pretende el placer inmediato, terminará por aniquilar
nuestro verdadero ser.
El evangelio nos invita a estar vigilantes. Estar despiertos es la
condición mínima para desarrollar nuestra humanidad. Creo que estamos bien despiertos
para todo lo terreno y material. Esa excesiva preocupación por lo material, es
lo que la Escrita llama “estar dormido”. Hoy empezamos el Adviento, preparación
para la Navidad, pero los grandes almacenes, y todos los medios de comunicación
ya hace casi un mes que han empezado su preparación. Menos de un 15 % de
nuestra sociedad escuchará unos minutos cada domingo el anuncio de que Jesús
nace, frente a las muchísimas horas que va a soportar la propaganda consumista.
¿Será suficiente para contrarrestar su efecto devastador?
Crecer en la parte verdaderamente humana de nuestro ser, exige esfuerzo
y dedicación. Alagar la parte instintiva es mucho más fácil que espolear el
espíritu. Los emperadores romanos ofrecían pan y circo a las masas para que no
exigieran otras cosas. Hoy la oferta tranquilizante es fútbol y tele. Nuestra
religión, olvidando el evangelio, ha caído también en la trampa de una
salvación acomodada a las apetencias de la mayoría, ofreciendo al hombre la
eliminación del dolor, el pecado, la muerte. Como eso es imposible aquí y
ahora, porque son inherentes a nuestra naturaleza, se ha proyectado la
salvación para un más allá. No, Dios quiere la plenitud para todos, aquí y
ahora, mientras aún somos humanos.
Adviento no es solo la preparación para celebrar dignamente un
acontecimiento que se produjo hace más de veinte siglos. El adviento debe ser
un tiempo de reflexión profunda, que me lleve a ver más claro el sentido que
debo dar a toda mi existencia. No hay tiempos más propicios que otros para
afrontar un tema determinado. Soy yo el que tengo que acotar el tiempo que debo
dedicar a los asuntos que más me interesan. Y lo que más me debía interesar,
tal como nos lo advierte la liturgia, es mi verdadero ser, no mi falso ser.
Dios está viniendo en todo instante, pero solo el que está
verdaderamente despierto se dará cuenta de esa presencia. Si no descubro esa
presencia, mi vida puede transcurrir sin enterarme de la mayor riqueza que está
a mi alcance. Dios no tiene que venir en ningún momento ni de ninguna parte,
porque es la base y fundamento de mi ser y si se separara de mí un solo
instante, mi ser volvería a la nada. Lo que llamamos Dios está en mí como
fundamento aunque yo no descubra su presencia. Pero como ser humano, mi más
alta posibilidad de plenitud consiste precisamente en descubrir y vivir
conscientemente esa realidad. Dios está en todo, pero solo el hombre puede ser
consciente de esa presencia.
No tengo que esperar tiempos mejores para poder realizar mi proyecto
humano. Si tengo que esperar a que Dios cambie algo o cambien los demás para
encontrar mi salvación, no he descubierto lo que soy ni lo que es Dios. La
salvación que Jesús propuso, no está condicionada por circunstancias externas.
Aún en las situaciones más adversas, está siempre a nuestro alcance. En
cualquier momento puedo hacer mía esa salvación. En cualquier instante de mi
vida puedo descubrir la plenitud. Si no soy capaz de descubrir mi salvación en
esta situación en que hoy me encuentro, no seré capaz de descubrirla nunca.
El error en el que estamos instalados, es esperar que esa salvación
venga de fuera en un próximo futuro. Dios no tiene futuro y esta viniendo
siempre y desde dentro. Aquí puede que esté la clave para cambiar nuestra
mentalidad. Pero preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a
capricho y desde fuera. De esa manera no hay forma de hacer nuestro el Reino de
Dios que está ya dentro de nosotros. Hoy el evangelio nos advierte: si el
encuentro no se produce es porque seguimos dormidos.
Meditación-contemplación
“Daos cuenta del momento en que vivís”.
Se trata de despertar, de tomar conciencia de las
posibilidades.
Soy un ser humano, no simple biología.
Mi meta, mi plenitud está más allá de toda
materialidad.
...............
“Comían, bebían, se casaban...” ¿Qué hay de malo en
ellos?
Lo único malo es poner el objetivo de tu vida en
comilonas y borracheras.
Ni siquiera es preciso hacer daño a otros para
impedir la plenitud.
El fallo está en vivir enredado en las cosas de
este mundo.
..................
“¡Caminemos a la luz del Señor!”
Aún desde las tinieblas, podemos vislumbrar la luz.
La muerte no es la noche hacia la que encamino
mientras vivo.
Al contrario, desde la noche nos encaminamos hacia
el día.
.................
Fray Marcos
lunes, 31 de octubre de 2016
ECUADOR Magis5 - Eclesiología
Acá, en ECUADOR, será el intensivo del Magis5, sobre Eclesiología:
Curso / Sitios a visitar:
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